Que se vaya Cristiano es un chollo para el Madrid


Me imagino a Florentino Pérez frotándose las manos ante el posible adiós de Cristiano Ronaldo. La marcha de CR7 es un negocio de enormes características para el portugués, su agente Jorge Mendes y el Real Madrid. Desprenderse de un jugador como Ronaldo era un tema delicado para Florentino. Sin duda una decisión impopular. Pero, mirándolo fríamente, ¿de verdad cree el madridismo que Cristiano puede aportar más de lo que ha aportado la última temporada? Hay que reconocer que en el último tramo de la temporada, CR7 ha tapado muchas bocas (entre ellas, la mía). En el momento clave del año, el portugués ha estado decisivo, anotando goles muy importantes para su equipo y contribuyendo de forma directa a los triunfos del conjunto blanco. Pero soy de los que pienso que el rendimiento de Cristiano irá a la baja. En realidad ya lo ha hecho. En ocasiones ha sido silbado por su propio público. Ha condicionado en exceso el juego de su equipo y ha habido momentos de la temporada en los que no le veíamos desbordar a los rivales. Y eso será la tónica de un futbolista espectacular, que se cuida mucho, pero que más rendimiento ya no puede aportar.


Cristiano Ronaldo llegó al Real Madrid con 24 años. El conjunto blanco pagó cerca de 100 millones de euros. Una cantidad, de sobra amortizada y que para mí ha resultado ser una cifra no demasiado alta visto el rendimiento del jugador. Los mejores años de Cristiano ya han pasado. Puede dejar el Real Madrid con 32 años, cerca de la edad en la que muchos se retiran. Que el Madrid pueda recuperar la inversión que hizo, más el sueldo de alguna temporada, por un jugador que ha disfrutado durante 8 temporadas es un chollo. Es como si tu te compras un cochazo de 150.000 euros, lo disfrutas 8 años y lo vendes por 200.000. ¿A que sería un negocio redondo? Además podrías coger estos 200.000 y comprar la nueva versión del coche que, encima, te durará más años. Esto es lo que podría hacer el Madrid. Vender a Cristiano para comprar a Mbappé. Un chaval espectacular de sólo 18 años llamado a ser la referencia del fútbol europeo. Sólo pensar que el Madrid puede comprar a Mbappé pagando lo que ingrese por Cristiano, me parece el negocio del siglo. Una ganga. Es verdad que ahora Mbappé no te generará los mismos ingresos publicitarios que CR7, pero al tiempo.

Tampoco nos engañemos. Leo hoy mismo que el Manchester United prepararía una oferta de 200 'kilos' más De Gea por CR7. ¿Estamos locos? Esta operación sólo la podría hacer un necio. Seamos realistas. Además, ¿Cristiano de nuevo con Mourinho? Ya sabemos qué Ronaldo es el de verdad para Mou.

Florentino es un exitoso hombre de negocios y sabe que este negocio es redondo. Y además puede cargarle la culpa de la venta de Cristiano a Hacienda. ¡Ole tú! Claro, Cristiano, por culpa de una injusticia quiere abandonar España. Este argumento le viene de perlas a Florentino para lavarse las manos y no ser criticado por parte de la afición como el culpable de la marcha de un símbolo para el Madrid. En definitiva, un chollo.

Resumen de la temporada 2016/2017

Resumimos lo que ha dado de si la temporada 2016/2017, en estos divertidos tweets SIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU:


1. Definamos la situación del Barça en dos palabras:

@juanblaugrana 


2. Así ha sido el año del Real Madrid:

@AS_TomasRoncero


3. Lo más destacado de Guardiola en todo el año no ha sido como el City ha jugado a fútbol precisamente:

4. El Girona a Primera División por primera vez en su historia, cosas así molan:

5. El fraude sigue siendo nuestro deporte nacional, en esto no nos gana nadie:



¡Y la temporada que viene, más y mejor!


No queda nada

Ya no queda nada para la final de la Champions League. Este Sábado 3 de Junio Cardiff se llenará de aficionados bianconeros y merengues para ver una final que se presume apasionante.


Para ir calentando motores, os hemos hecho una selección de los mejores vídeos promocionales de esta final. No tienen desperdicio:

             


             


             

Hay que leerlo

Hoy ha caído en mis manos este pedazo de artículo que escribió Lorenzo Silva después de ver como el Real Madrid arrebataba la Champions League a su querido Atlético.

Es un artículo que habla de fútbol y de vida, es un artículo que hay que leer:

"TENÉS TODO, TENÉS NADA

Sabes, hijo, que no considero que el fútbol sea importante, o desde luego no tan importante como parecen creer todas esas personas, incluidos jefes de estado y de gobierno, que le dedican un entusiasmo tan sincero e intenso como no ponen en otras cuestiones, a lo mejor más dignas de su atención y entrega. Sin embargo, en cualquier aspecto de la vida, por insignificante que sea, te aguarda una lección. Y cualquier hombre, por poco que esperes de él, puede ser el maestro que te la imparta.
Fíjate, por ejemplo, en ese hombre de negro que comparece ante los periodistas, después de haber perdido en el minuto 93 una copa de Europa que lo habría catapultado a la gloria. Fíjate, en primer lugar, en cómo admite que su equipo falló en la segunda parte, en la que el rival lo arrinconó hasta hacerle encajar ese gol lacerante y demoledor en el tiempo de descuento.
Primera lección: no responsabilices de tus fracasos, jamás, a otro antes que a ti mismo. Ni siquiera aunque tengas pretextos. No cargues contra los árbitros, aunque te parecieran adversos; no despotriques contra el rival, aunque la fortuna haya estado de su parte; no mires al cielo para quejarte de que en el momento decisivo no decidiera inclinar la balanza de tu lado sino del contrario. Siempre pudiste hacer más, hacerlo mejor. Hazte dueño de tus derrotas, porque ellas, algún día, servirán para hacerte dueño de tus triunfos; si es que están en tu mano, tu condición y finalmente tu suerte llegar a alcanzarlos.
Es amargo, sí, tenerlo todo en la mano y al instante siguiente ver ese todo en las manos de otro y las tuyas aferrando solamente el vacío. El hombre de negro, con el golpe recién encajado, lo resume a la perfección: "Tenés todo, y tenés nada". Merece la pena que lo recuerdes, así, con su giro porteño, porque probablemente es la frase más trascendente y significativa de la noche. Mucho más trascendente y significativa, desde luego, que las declaraciones de los vencedores, que no aciertan a salir, tampoco hay que reprochárselo mucho, de los lugares comunes. Todo lo que un día creas poseer, todo lo que sientas que es tuyo, no es más que una ilusión que en cualquier momento se lleva el viento. Lo único que será tuyo de veras es el modo en que lo tengas, mientras te toque llevarlo, y la forma en que lo pierdas, ese día que más temprano o más tarde, puedes estar seguro, acabará llegándote, tal y como el hombre de negro dice, sin transición ni previo aviso. Y entonces, afróntalo con serenidad. Un hombre es la contención que sabe aplicar a sus emociones.
Toma ejemplo del hombre que reconoce la amargura de haber perdido, mientras reivindica el orgullo de haber luchado, incluso cuando las fuerzas ya no estaban con los suyos y el oponente era superior. Que te venzan, pero nunca te rindan.
Y hablando de emociones y vencedores, tampoco dejes que te alteren las exhibiciones que puedan hacer quienes entre ellos no sepan contener las suyas, incluso quienes den en caer en la arrogancia. Piensa que quien se quita la camiseta para lucirse, aunque en ese acto pierda la elegancia en la victoria, hizo un esfuerzo y logró algo que tú no supiste impedir. Ofenderte por ello es mezquindad y resentimiento en los que no debes caer: el estilo consiste, también, en saber convivir con los excesos de los demás, sin hallar pie en ellos para los excesos propios.
En esta noche de mayo de 2014, algunos han llenado un poco más sus ya repletas vitrinas. Otros, no han conseguido nada que poner en ellas, pero han sido dignos perdedores.
No es plato de gusto la amargura, y menos la derrota, pero sazonada así, no mengua sino que hace crecer. Siento que pierdas esta oportunidad. Siento que seas madridista. Con todo el cariño de tu padre, enhorabuena por esa merecida Décima."

Las 4 derrotas que han dejado al Barça sin Liga

1. Barcelona 1 - 2 Alavés

Fecha: 10/09/2016

Crónica: 

"El Deportivo Alavés consuma la sorpresa tras lograr vencer el Barça por 1-2 en el Camp Nou gracias a los goles de Deyverson e Ibai Gómez. Mathieu, autor del gol de los de Luis Enrique, tuvo el desempate en una clara ocasión nada más marcar el 1-1. El 'Glorioso' ve LaLiga de color de rosa."

2. Celta 4 - 3 Barcelona

Fecha: 02/10/2016

Crónica:

"Vigo volvió a ser territorio hostil para el Barcelona de Luis Enrique. La pasada temporada sufrió la peor derrota liguera desde que el asturiano habita el banquillo azulgrana y en esta ocasión volvió a morder el polvo. En once minutos fatídicos el Celta agitó al Barça hasta que se derrumbó como un castillo de naipes. Uno jugó sus mejores cartas mientras que los azulgrana no supieron leer las jugadas y perdieron, con justicia, la partida."

3. Deportivo 2 - 1 Barcelona


Fecha: 12/03/2017

Crónica: 

"El Barcelona pasó del éxito al fracaso en cuestión de días con una desgraciada visita a Riazor. Los azulgrana cayeron ante un Deportivo que castigó la soberbia del líder a balón parado. Los goles de Joselu y Bergantiños acabaron con el estado de euforia del equipo de Luis Enrique, que vuelve a dejar la Liga en manos del Real Madrid."

4. Málaga 2 - 0 Barcelona


Fecha: 08/04/2017

Crónica: 

"No parece querer esta Liga el Barcelona. En La Rosaleda sumó otra oportunidad perdida, otra ocasión para llegar al Bernabéu líder, otro día para ofrecer un buen nivel y acabar con las dudas. El gol de Sandro, azulgrana en plena excedencia, y la puntilla de Jony castigaron a los de Luis Enrique y los apartaron del liderato, con la MSN desquiciada y Neymar expulsado. Uno de esos días en los que se puede perder un campeonato."

Crónicas del diario Marca.



La ACB sancionada por obstaculizar la competencia en su Liga

Los seguidores del baloncesto masculino español se habrán dado cuenta de que la competición española es muy estática. En teoría, los dos primeros clasificados de la Liga LEB Oro ascienden a la primera división (Liga ACB) en sustitución de los equipos que han acabado en último y penúltimo lugar. Sin embargo, en la práctica no es así. En las últimas temporadas los ascensos y descensos han sido mínimos. Sólo tres de los diez equipos que lograron el ascenso en las canchas pudieron materializarlo. La razón ha sido la imposibilidad que tienen el campeón y subcampeón de la Liga LEB Oro de cumplir los requisitos económico-administrativos establecidos por la Asociación de Clubs de Baloncesto (ACB). El cálculo aproximado es que deben desembolsar más de 4 millones de euros.


En el futuro será (deberá ser) diferente, pues la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha declarado que este sistema es contrario al Derecho de la competencia. En particular, ha considerado que dos de los requisitos exigidos a los clubes que quieren ascender (la cuota de entrada y el fondo de regulación de ascensos y descensos) son injustificados, desproporcionados, inequitativos y discriminatorios. Y algo parecido sucede con el aval bancario de 600.000 exigido: es exagerado. La CNMC ha afirmado que esas exigencias han petrificado la competición, han reducido su atractivo y han afectado negativamente a espectadores, jugadores, anunciantes y operadores audiovisuales, entre otros. Por eso, ha impuesto una multa de 400.000 euros a la ACB y le ha exigido que elimine los requisitos.

Para los que tengan interés en conocer los detalles de este caso les recomiendo dos entradas. La primera es “Baloncesto y libre competencia: la multa y la penitencia de la Liga ACB”, de Francisco Marcos, publicada en el blog Almacén de Derecho, el 10 de mayo de 2017, que puede consultarse aquí. Es particularmente interesante porque comenta la resolución de la CNMC con referencias a las reglas de funcionamiento de la NBA estadounidense. La segunda entrada es mía y se puede consultar en mi blog académico (aquí).

Carlos Górriz López
Profesor titular de Derecho mercantil - Universidad Autónoma de Barcelona

5 comentarios sobre las semifinales de la Champions League que lo dicen todo. O casi todo.



1. ¿Por qué no te callas? Cristiano Ronaldo necesita siempre su momento de gloria, su reafirmación constante en el mundo, y como el fútbol no le dio para ser protagonista mandó a callar al Vicente Calderón en un gesto tan feo como innecesario. Si el Balón de Oro fuera más allá de los goles, títulos y récords, la vitrina de Cristiano estaría igual de llena que la mía. 



2. El maestro y el alumno. Buffon se metió en una nueva final de la Champions League (¿la última?) y tendrá una nueva oportunidad de levantar un título que se le sigue resistiendo. Mbappé, la pequeña joya del Mónaco, rompió su récord de imbatibilidad y enseñó al mundo que ha llegado para quedarse. Eso sí, la final de la Champions tendrá que verla desde su casa.



3. Escándalo. Así se puede definir lo de Dani Alves, de escándalo. El Barcelona lo regaló porque veía en él una trayectoria acabada, una vida futbolística finiquitada, pero nada más lejos de la realidad, Dani Alves volverá a jugar una nueva final de la Champions League. El hombre que más asistencias ha dado a Leo Messi sigue emperrado en levantar orejonas. 



4. Iscomanía. Se puso el Atlético de Madrid con 2 a 0 en el marcador y apareció él. Pelota enganchadita al pie y a jugar señores, que el fútbol es de los que la tocan, y este la toca mucho. Se echó una vez más a todo un Real Madrid a la espalda y acabó marcando el gol que llevaba a su equipo a Cardiff. ¿Será la lesión de Bale la clave de que este Madrid funcione tan bien?



5. Te cagaste y la cagaste. El Cholo volvió a pecar de lo mismo. No es la primera vez que le pasa contra el Real Madrid, pero ya se sabe que el ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra. Después del gol de Griezmann mandó cerrar filas y esperar (¿esperar a qué?), le dió aire al Madrid que empezó a controlar el partido, a pausar los tiempos y a atacar a Oblak. Y si  el Madrid te ataca el gol siempre acaba llegando. Siempre.

Las Ikapús tiñen de rosa el Torneo Cañito

Hoy era el día. Sonaba pronto el despertador por la mañana y es que las Ikapús inauguraban el Torneo Cañito en el primer partido de la competición. El rival, nada fácil, se había presentado una hora antes para calentar, preparar tácticas y demás historias. Pero las Ikapús no son de fácil intimidación, y es que les basta con llegar 5 minutos antes del partido para recordar el fútbol que llevan en sus botas.

Cierto es que los primeros partidos transcurrieron de forma un tanto dramática para las Ikapús. Sólo hacía falta ver las caras de algunas de ellas, que incrédulas se preguntaban qué es lo que estaba pasando mientras los Coaches intentaban animarlas sin mucha fortuna.  Y es que los tres partidos iniciales se acabaron convirtiendo en tres derrotas (3-1, 1-0 y 2-0), después de que las Ikapús fallasen todas las ocasiones que tenían mientras las rivales se conformaban en acertar con los pocos chutes que la marea rosa concedía. A media mañana, las Ikapús tenían más ganas de irse a casa que de seguir jugando partidos.

Foto oficial de las Ikapús en el Torneo Cañito

Pero como dijo Pep Guardiola en su día, el fútbol siempre te acaba devolviendo lo que le das. Las Ikapús consiguieron venirse arriba en el cuarto partido, después de que Blanca Lionel Casas marcara dos goles perfectos y Clara Rovira mantuviese la portería a cero. Y es que con las indicaciones de Jaume, el coach portero perfecto, Clara se adueña de los tres palos tal araña en su tela. Sin embargo, la fiesta siguió en el quinto partido donde las Ikapús consiguieron ganar por un contundente 6 a 0. Ana Feliu y Cristina Mezo con dos goles cada una demostraron que donde ponen el ojo ponen la pelota, mientras Mire Serra y la recuperada Cris Boada cerraban la goleada con dos goles estratosféricos, enseñando al mundo que las Ikapús han llegado para quedarse. El fútbol empezaba a ser justo.

Y es que yendo de menos a más, las Ikapús conseguían meterse en las semifinales del torneo, algo que a media mañana parecía imposible. Y allí esperaba un equipo imbatido, que había goleado en todos los partidos del torneo y conseguido ganar todos los partidos disputados. Y es aquí donde apareció la defensa de la marea rosa: Alba González, Júlia De Juan-Creix y Maria Torras son la fuerza, la potencia y la actitud de este equipo que nunca se rinde. En defensa conforman un muro infranqueable, una pared  de la cual sólo puedes salir rebotado. Pues allí es donde se dio una y otra vez el equipo que hasta el momento se había demostrado invencible. Y mientras descubrían lo que era la impotencia, Blanca Casas volvía a poner la samba y Clara Rovira las paradas para conseguir un empate mágico, que sólo se pudo deshacer en una tanda de penaltis en la que la suerte acabó dando la espalda a las Ikapús. Eso sí, como decían en declaraciones al final del partido: “El torneo no nos lo llevamos, pero la sonrisa no nos la quita nadie”.

Así son las Ikapús. Un equipo reinado por la amistad, el fútbol y el compromiso social.

Las Ikapús, un equipo de leyenda
Nota: Las Ikapús son un equipo de fútbol femenino que viste de rosa en apoyo a la lucha contra el cáncer de mama. Han empezado a realizar campañas de sensibilización y en un futuro próximo empezarán a realizar campañas de recaudación de fondos para la lucha contra esta enfermedad. Las puedes seguir en Instagram: @team_ikapus

Gregario, de Charly Wegelius

Si para Vds julio equivale a Tour de France; si consideran míticos los Alpe d’Huez, Montirolo o Lagos de Hinault (rectius Lagos de Covadonga); les emocionan los nombres de Indurain, LeMond, Pantani, Froome, Contador, Armstrong, Nibali y Quintana; o simplemente les gusta el ciclismo, les recomiendo la biografía de Charly Wegelius: Gregario, Contra, 2016, 296 páginas. Se trata de un libro apasionante en el que el ciclista británico repasa su carrera deportiva, desde sus inicios como juvenil en un equipo amateur francés hasta su retirada en 2011. Retrata los aspectos más importantes del ciclismo, con un tono ameno y directo, que facilitan la lectura. Ayuda a comprender los entresijos del deporte de las dos ruedas y comprobar que no todo es tan maravilloso como la televisión y nuestra imaginación nos harían suponer (por ejemplo, hoteles en el Tour que bien podrían ser la charca de Shrek). Permítanme referirme a tres que han llamado mi atención.

El primero es el que da título al libro. Charles Wegelius fue un ‘gregario’, por decisión propia. Podría pensarse que se trató, pues, de un ciclista del montón, que nunca ganó nada y sólo sirvió para conformar la ‘serpiente multicolor’. Nada más lejos de la realidad. Los gregarios son profesionales muy preciados, que resultan clave para las aspiraciones del equipo. De ellos depende la victoria de los líderes, pues controlan el pelotón, leen las carreras, promueven o neutralizan las escapadas, llevan en volandas al líder y permiten que corone las cimas más escarpadas sin perder demasiado tiempo respecto de los especialistas. Es cierto que no ganan carreras; ni lo persiguen: se vacían para conseguir que sus jefes triunfen. De ahí que sean muy preciados en el circuito profesional: ningún corredor, por muy bueno que sea, puede ganar una gran vuelta sin contar con gregarios de confianza.

Ahora bien, el esfuerzo del gregario es inútil si el líder no sabe cumplir su labor. No me refiero a que no sea “bueno”. En el libro se ofrecen ejemplos de jefes de equipo que agotaron a sus compañeros a las primeras de cambio, malogrando el esfuerzo del colectivo. Y de otros que, gracias a su saber hacer, consiguieron exprimirles hasta las últimas gotas de sudor para lograr el éxito individual y el del equipo. Como bien se dice en el Cantar del Mío Cid: “¡Dios, qué buen vasallo! ¡Si oviesse buen señore!”

Otro de los temas que aparece (¿cómo no?) es el dopaje. Pero no hay nada amarillento en el libro: en ningún momento acusa a otro compañero, ni explica los métodos, ni se posiciona al respecto. Simplemente relata que dio positivo en el Giro de la Lombardía del 2003: había sobrepasado el límite de hematocrito que la UCI considera admisible. Tras pasar por un infierno, y dejarse miles de euros en las pruebas, al final consiguió demostrar que su propio organismo producía más glóbulos rojos de lo que la UCI consideraba habitual y pudo volver a correr. La crítica de Wegelius a los controles da que pensar: “(e)l hematocrito de una persona sube y baja continuamente: no es más que una forma de medir la dilución de sangre que da un porcentaje del oxígeno que transportan los glóbulos rojos en comparación con los blancos. Era fácil de manipular –ingiriendo mucha agua, por ejemplo- y no mostraban cuántos de estos glóbulos eran nuevos y a qué ritmo aparecían en el cuerpo. Era un método muy simple y básico, y la cifra del cincuenta por ciento era muy arbitraria”.

El último tema al que voy a referirme es el Mundial de Ciclismo de 2005, al que se dedica el capítulo décimo. La razón es que le ofrecieron dinero para favorecer a un ciclista de otro equipo. Recuerden que él era un deportista profesional y que el combinado nacional británico de la época dejaba mucho que desear, por utilizar una expresión políticamente correcta. Evidentemente no voy a explicar cómo acabó el asunto; simplemente les invitó a leer un libro que me ha distraído -lo cual ya es mucho- y ayudado a conocer un deporte tan bello como duro.