"We all live in a yellow submarine, yellow submarine, yellow submarine"


El año 2005-2006 el Villarreal conseguía su mayor hito futbolístico al llegar a las semifinales de la Champioms League. Semifinal que siempre será recordada por el penalti fallado por Riquelme y que propició que fuera el Arsenal quién, de la manode Lehman, Fabregas y Titi Henry, consiguiera el billete para la final de París. Más tarde, aquél Arsenal perdería la final ante el Barça de Rijkaard, que con la furia de Eto'o y la fe de Belleti, se coronó rey de Europa y del fútbol en una final disputada en el Estadio Sant Dennis. Los amarillos la vieron desde casa, maldiciendo su suerte y recordando como Lehman había parado todos sus sueños.

Sin embargo, a pesar del trauma vivido en el Madrigal aquella noche, aquél Villarreal consiguió cautivar a toda Europa con su fútbol alegre y veloz. Comandado por Pellegrini en la banda y Riquelme en el campo, eliminó al Glasgow Rangers en octavos y al Inter de Milán en cuartos de final. Se clasificó como primero de un grupo conformado por el Manchester United, Benfica y Lille. Sin duda, el himno de la Champions sonó mucho más de lo esperado en el Madrigal. 

Siguiendo con sus andaduras europeas, en la temporada 2009-20010 jugó  la Europe League, aunque quedó eliminado en dieciseisavos de final por el Wolfsburgo. En la siguiente temporada (2011-2012) volvió a jugar Europe League pero fue eliminado de nuevo, esta vez en semifinales por el Oporto de Falcao, quién más tarde se coronaría campeón.
La última vez que jugó en Europa fue durante la temporada 2011-2012, cuando consiguió clasificarse de nuevo para la Champions League. Sin embargo, su actuación distó mucho de la conseguida en la temporada 2005-006. Su bagaje fue tan pésimo que en la fase de grupos consiguió 0 puntos, lo que sólo fue un preludio de lo que se le venía encima al submarino amarillo, pues esa misma temporada, en una última jornada fatídica, el Villarreal descendió al infierno de Segunda. 

Sin embargo, ante todo pronóstico, el Villareal ha sabido hacer virtud de su desgracia, y con Marcelino al frente ha conseguido, en la temporada posterior a su descenso, volver a Primera División. Marcelino, quién sigue siendo el entrenador ahora en  Primera, ha recuperado el juego vertical y la rapidez en ataque, mientras que el trabajo táctico defensivo sin balón es todo un espectáculo. Ataca bien y defiende mejor, con todos los hombres implicados en tareas defensivas. La vuelta a los orígenes le ha devuelto la vida a un equipo que nunca debió perder la esencia que un día trajo Pellegrini.

Todo ello, sumado a la buena gestión de la familia Roig, ha devuelto al Villarreal al lugar del cual nunca debió moverse. Este año, luchando por volver a entrar a Europa, promete dar guerra y sobretodo buen fútbol. No hay duda,  ha vuelto el submarino.


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